miércoles, mayo 19, 2010


No he tenido tiempo
de discolarme en el espacio
y las horas marchitas
resucitan los minutos muertos,
frente al reflejo de mi espejo
inundado de lágrimas lejanas,
sometida a la más cruenta
autocomplacencia de pensamientos
funestos.

Reflexiono
sobre todo lo que no he pensado
sobre aquello que golpea
violentamente las imágenes mentales
atiborradas sin sentido alguno
por aquellos que desean
verme caer.

Tu voz, tu mirada, tu silueta
me rescatan una y otra vez
de tan deprimente paisaje
tus palabras, tu ira
remueven de mi toda la agonía
todo el dolor flagelante
que persigue a esta alma
delirante.