Resuenan profundo
en mi mente [aun],
como ecos lejanos
las voces inertes.
Sonidos sin tiempo,
Se vuelcan teñidos
de oscura sangre,
envolviendo mi desnudo
cuerpo
y mi etérea esencia.
Mis manos toman mecánica[mente]
lo que les queda de inocencia
en mis trémulos muslos.
Silencio.
Nada en la oscuridad
Sólo la silueta inexistente
De quien ya no está;
Y me visita
Una y otra vez
Entre las sombras.
Y me acompaña…susurrando
frases sueltas,
que aceleran mi pulso.
Ya no soy, ya no estoy.
Me desprendo, caigo, vuelo
Y suelto…
en una rueda eterna, como
tú.
